Cuando Dios trabaja mientras tú descansas
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Milca Peguero
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📖 Texto bíblico
Marcos 4:26–29
Hay días en los que sentimos que nada está pasando. Oramos, caminamos, resistimos… y aun así todo parece igual. El corazón se cansa no solo del dolor, sino de la espera.
En Marcos 4, Jesús nos regala una imagen profundamente consoladora: un agricultor que siembra y luego vive su vida. Duerme. Despierta. Continúa. Y mientras tanto, la semilla crece.
No porque él la vigile. No porque la entienda. Sino porque la vida ya fue puesta ahí.
Este pasaje no glorifica el esfuerzo constante ni la vigilancia espiritual agotadora. Nos recuerda algo que solemos olvidar: Dios no necesita nuestra ansiedad para obrar.
Hay procesos que están avanzando aunque hoy no los percibas. Hay raíces creciendo donde tú solo ves tierra. Hay sanidad ocurriendo de formas que aún no puedes nombrar.
El Reino de Dios no siempre se manifiesta con señales visibles. Muchas veces avanza como lo hace la semilla: en silencio, bajo la superficie, lejos de los aplausos.
Quizás hoy no te toca hacer más. Quizás hoy te toca descansar sin culpa.
Porque lo que Dios sembró en ti no depende de tu vigilancia constante, sino de Su fidelidad.
Y eso… eso también es maná para hoy.
Oración honesta
Señor, hoy no entiendo mi proceso, pero elijo creer que Tú sigues obrando.
Ayúdame a descansar sin miedo y a confiar incluso cuando no veo resultados.
En el Nombre de Jesús, amén.